04/11/2009, Locales

Cientos de fieles honraron a San Carlos Borromeo al celebrarse su día

Cientos de fieles honraron a San Carlos Borromeo al celebrarse su día
MISA. Monseñor Armando Ledesma junto al Padre Hugo Segovia presidieron la celebración litúrgica.
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MISA. Monseñor Armando Ledesma junto al Padre Hugo Segovia presidieron la celebración litúrgica.
FIELES. Durante toda la jornada la Parroquia San Carlos recibió a cientos de fieles
REZOS. Personas de toda la Diócesis se acercaron durante la jornada para rendirle su tributo
Una serie de actos que se extendieron durante toda la jornada y que tuvieron como epicentro la Parroquia San Carlos Borromeo , se llevaron a cabo en Mar del Plata al cumplirse el 415° aniversario de la muerte del Santo que fuera canonizado por Pablo V el 1610. El Prebístero Hugo Segovia y el Vicario General de la Diócesis, Monseñor Armando Ledesma rezaron la misa central en la parroquia de Juan B Justo y Buenos Aires.

Desde primera hora de la mañana se llevaron a cabo diversos actos litúrgicos y se rezaron misas en honor a San Carlos Borromeo, un santo que tomó muy en serio las palabras de Jesús; "Quien ahorra su vida, la pierde, pero el que gasta su vida por Mí, la ganará".

Fieles de distintos sectores de la ciudad, como así también de la Diócesis, se llegaron hasta la Parroquia para honrar a Borromeo, quien era ra de familia muy rica, y se desprendió de todo para aliviar a los pobres y dignificar el culto.

Ahondando en la historia de su vida se puede rescatar que él entendió, la muerte de su hermano mayor, a quien correspondía la mayor parte de la herencia, al caer de un caballo.

Borromeo consideraría la muerte de su hermano como un aviso enviado por el cielo, para estar preparado porque el día menos pensado llega Dios por medio de la muerte a pedirnos cuentas. Renunció a sus riquezas y fue ordenado sacerdote y mas tarde Arzobispo de Milán. Aunque no faltan las acusaciones de que su elección fue por nepostismo (era sobrino del Papa), sus enormes frutos de santidad demuestran que fue una elección del Espíritu Santo.

Como obispo, su diócesis que reunía a los pueblos de Lombardía, Venecia, Suiza, Piamonte y Liguria. Los atendía a todos. Su escudo llevaba una sola palabra: "Humilitas", humildad. El, siendo noble y riquísimo, vivía cerca del pueblo, prívandose de lujos. Fue llamado con razón "padre de los pobres"

Decía que un obispo demasiado cuidadoso de su salud no consigue llegar a ser santo y que a todo sacerdote y a todo apóstol deben sobrarle trabajos para hacer, en vez de tener tiempo de sobra para perder.

Para con los necesitados era supremamente comprensivo. Para con sus colaboradores era muy amigable y atento, pero exigente. Y para consigo mismo era exigentísimo y severo.

Fue el primer secretario de Estado del Vaticano (en el sentido moderno).

Fue blanco de un vil atentado, mientras rezaba en su capilla, pero salió ileso, perdonando generosamente al agresor.

Fundó seminarios para formar sacerdotes bien preparados, y redactó para esos institutos unos reglamentos tan sabios, que muchos obispos los copiaron para organizar según ellos sus propios seminarios.

Fue amigo de San Pío V, San Francisco de Borja, San Felipe Neri, San Félix de Cantalicio y San Andrés Avelino y de varios santos más.

Murió joven y pobre, habiéndo enriquecido enormemente a muchos con la gracia. ……murió diciendo: "Ya voy, Señor, ya voy". En Milán casi nadie durmió esa noche, ante la tremenda noticia de que su queridísimo Cardenal arzobispo, estaba agonizando.



 



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