16/10/2008, Locales
17 de Octubre: El Parto de la Historia

Pareciera que los rayos del sol pretendieran taladrar aquella incipiente urbe porteña, cuándo a media mañana comenzaron a llegar las primeras columnas de los trabajadores que habían desafiado el cerco impuesto en los accesos a la Capital por parte del Gobierno, que enviaron a los uniformados a su encuentro.
Al mediodía Plaza de Mayo estaba invadida por miles de “cabecitas negras”, los muchachos de rostros sudorosos y piel cetrina, fiel reflejo del trabajo bajo el ardiente sol.
Algún diario de la època, (enrolado en la corriente oligárquica) lo tituló como “El Aluvión Zoológico”, y mas de una dama de la alta sociedad , que era fiel integrante del patriciado porteño, “cerró presurosa sus amplios balcones, quizá temiendo algún contagio frente al negreraje que lavaba sus patas en la fuente de la histórica plaza”. (sic)
Algunos recién allí descubrieron “que existía el pueblo”, un pueblo harto de ser ninguneado, que encuentra en aquel Coronel Juan Perón a la única persona del poder “que hablaba su mismo idioma”, y que además respondía a sus preguntas.
Por eso es que no dudaron un instante cuando un puñado de líderes de los sindicatos, encabezados y dirigidos por María Eva Duarte, portadora de un irrefrenable empuje, “los instó a acudir a la plaza para exigir la libertad del naciente lider, Perón”.
Ese 17 de Octubre de 1945 marca inexorablemente el comienzo de una nueva Argentina, ya que fue el hito indiscutible en la historia de una nación que sangraba conculcada por la férrea mano conservadora, aliada obsecuente del poder militar de la época, y socia directa de las embajadas extranjeras que no hacían otra cosa que recaudar lo máximo para llevarse todo dentro de sus propias fronteras.
Esa jornada el país todo se convirtió en un extenso campamento en el que miles de almas se adueñaron de plazas y calles adyacentes, comenzando a escribir el capítulo mas importante de la historia contemporánea.
Pero no fueron las sabias plumas del 45 que signaron el certificado de estas jornadas, no, fueron aquellos de manos callosas y curtidas, de rostros duros y de palabras cortas que con su presencia comenzaron a producir el milagro, “que se los escuchara y se los tuviera en cuenta”, ese ha sido el gran secreto del peronismo.
Y vaya si los escucharon, “tanto así que obtuvieron la libertad de Perón”.
Ese pueblo que dejó de ser anónimo para desempeñar el rol de protagonista, el papel principal de una saga que comenzó hace tantos años.
Hasta ese día los trabajadores nacionales habían regado con su sangre y su sudor, los surcos por donde se construía el país de los privilegios, que se mostraba a si misma con un dejo de soberbia ante el resto del orbe.
Fueron los 40’ los años de luchas interminables y huelgas dolorosas, de cuerpos apaleados y de salarios magros abonados con vales de las propias empresas.
Nada parecía poder hacer cambiar a una instancia que tenía a los obreros como “simples objetos involuntarios sin mas destinos que la sumisión y el sacrificio”.
Por eso, aquel 17 de Octubre nació una nueva clase trabajadora, “la de la dignidad , la de la Justicia Social, la que dijo presente y se instaló para siempre, con voz y voto en el escenario político de las grandes decisiones nacionales”.
Aquellos verdaderos héroes de cuerpos cansados por la larga caminata, que sacaron fuerzas de sus entrañas para rescatar de su prisión a quién de allí en mas se convertiría en el líder de su naciente causa, el Coronel Juan Domingo Perón, quién junto a su fiel compañera Evita, continuaron en el derrotero que llevaría a nuestro país a remover los escándalos del pasado, comenzaron a construir un futuro de grandeza.
Por esa abnegación sin límites, demostrada en aquella jornada histórica, es que al 17 de Octubre se lo denomina DIA DE LA LEALTAD.
CER.

