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La “pu…” que vale la pena ir a Comodoro Rivadavia

El titulo de Infobae del 8 de abril en la sección Sociedad no dejaba margen para el asombro: “Quieren reglamentar la prostitución en Comodoro Rivadavia por el turismo”. Avalado por el Intendente local, Néstor Di Pierro, el Concejo Deliberante de la ciudad chubutense comenzó a discutir un proyecto de ley para crear una Zona Roja donde el municipio podría fiscalizar y controlar la prostitución”.
Hasta ahí nada reprochable, lo curioso es que dicho proyecto buscaría fortalecer los “aspectos sanitarios” vinculados con las mujeres que ofrecen servicios sexuales, en el marco de generar con ello un atractivo turístico para promocionar la ciudad de Comodoro Rivadavia.
De aquí en adelante una locura.
Todos sabemos que la capital del petróleo está habitada en su mayoría por trabajadores que llegan y viven solos durante su estadía y que esto da lugar al ejercicio de la prostitución, algo similar sucedió en Río Gallegos con su famoso “barrio de las casitas”, cuando los destacamentos militares eran más que el personal civil activo; pero nunca se consideró promocionar al destino por las actividades de su población femenina.
Por supuesto que nadie va a rasgarse las vestiduras y desconocer de qué estamos hablando, pero el grado de imaginación exhibido por el municipio chubutense en su intento de justificar el proyecto alcanza por lo menos la categoría de bizarro.
Judith Jozami, Directora de Salud municipal, explicó a Infobae.com que la iniciativa “no sólo es para cuidar y regular sanitariamente, sino que hay muchos países que generan estos espacios que desarrollan también los aspectos turísticos, como Holanda".
Entendemos que la Directora Jozami desconoce las políticas turísticas emanadas desde el Ministerio de Turismo de la Nación, pero también observamos su falta de conocimientos respecto a la actualidad de Ámsterdam y su Zona Roja, la que se encuentra en franca decadencia, y donde los tradicionales locales que exhibían lencería de dudoso gusto rellena de pulposas señoritas han dado paso a nuevos espacios, en los que jóvenes diseñadores exhiben las nuevas tendencias de la moda holandesa.
Como si esto fuera poco, en Holanda la prostitución está legalizada desde 1911 y al igual que muchos países del viejo continente han desarrollado sus propios anticuerpos para que la prostitución no sea un atractivo turístico.
En nuestro país, nadie puede negar la práctica habitual de la profesión más antigua del mundo, pero lejos está de ser promocionada como una atracción turística.
Además en momentos que la propia presidente Cristina Fernández de Kirchner realiza una encendida defensa de los derechos de Género, un proyecto de estas características representa un verdadero contrasentido.



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