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Aldosivi más cerca de Cromagnon y Estación Once

Estuvimos a punto de sufrir el Cromagnon propio o de otro desastre como Plaza Once. El descontrol y desorganización vivida anoche en el Estadio José María Minella, no debe quedar en el olvido.
Hubo responsables, los dirigentes de Aldosivi y el COPRESEDE, las autoridades competentes municipales en primer lugar, y también la policía, aunque no se debe cargar las tintas, sobre quienes en definitiva deben cumplir órdenes que les bajan. Se debió suspender la programación del futbol local, para destinar más efectivos policiales al encuentro, que más expectativas creó en las últimas décadas.
Hubo escenas pánico en el ingreso por Diagonal Canosa, debido a la presión del público que con su entrada demoró más de una hora para poder ingresar al Estadio. Algo inexplicable, que sólo se puede atribuir, a que no fueron debidamente habilitadas todas las bocas de acceso, falta de personal de UTEDYC y personal policial, contratados insuficientemente.
El desborde de quienes sin entrada, superaron los controles policiales, se pudo observar en miles de personas que ingresaban superando las vallas y poniendo en peligro a familias, niños, ancianos y mujeres embarazadas, que fueron a una fiesta y fueron protagonistas de un verdadero desastre, que sólo un milagro evitó que terminara en una tragedia. No menos de 5.000 personas estaban por Diagonal Canosa esperando su ingreso, cuando la policía no resistió la presión de jóvenes en su mayoría y eludieran el insuficiente control existente.
Todo ese panorama exterior se prolongó luego en el interior del Estadio. Hasta tres filas de personas paradas en las barandas, en las plateas altas y bajas, en los pasillos, en las escaleras, era el reflejo de una clara maniobra de sobreventa de localidades, falsificación de las mismas o simplemente colados. Personas que pagaron más de $ 200.- la platea tuvieron que “ver” el partido como pudieron y los niños por una cuestión de estatura no pudieron observar absolutamente nada de lo que ocurrió dentro del campo de juego. Todo en un caos que se vio favorecido por la inexistente señalización de los sectores, filas y asientos en instalaciones deficientemente mantenidas, iluminación en penumbras, baldosas rotas, estructuras de hierro oxidadas etc. Ir al Estadio José María Minella en horario nocturno, debería quedar prohibido por las propias autoridades municipales para evitar males mayores, como la ausencia de transporte público para evacuar a 25.000 personas.
Cuando se consultó a especialistas de la organización de los River – Boca, la selección nacional y otros acontecimientos, como el de Argentina – Dinamarca y finales de los Panamericanos, coincidieron que nunca se vivió algo así, y hasta por las imágenes de televisión desde el exterior del país, pudieron observar que había un exceso de público. Tampoco el día de la inauguración del Estadio entre las selecciones de Mar del Plata y Tandil, con entrada gratuita, encuentro disputado en 1978, se vivió algo semejante. Una estimación previa, permite asegurar que anoche la capacidad del Estadio estaba excedida en un 20 % es decir más de 5.000 personas, de acuerdo a la habilitación permitida. Aldosivi pretendió retirar las acreditaciones a periodistas para vender más entradas y también los permisos de estacionamiento en las playas del Estadio, con el objeto de venderlos a $ 50.-, las conclusiones surgen por si solas.
Los denominados pulmones policiales de “cacheo”, control de entrada en mano, corte de las mismas y la ubicación del público en el lugar que la gente había adquirido, fue lento, poco profesional y a todas luces sin la cantidad de personal suficiente. A Aldosivi le quedó grande recibir a River, sólo un milagro evitó que hubiera graves consecuencias.
Lo del COPROSEDE fue lamentable y poco serio, o actuó en connivencia, por lo menos. Mucha gente viajó a Mar del Plata para disfrutar del espectáculo, pero padeció este verdadero despropósito, del cual lamentablemente no se pueden escindir las intencionalidades económicas. Algún fiscal o miembro del Poder Judicial habrá asistido al Estadio seguramente, y hasta podrían actuar de oficio aunque más no sea para evitar que esto vuelva a suceder, y no hagan quedar tan mal a Mar del Plata. La estafa con las entradas ya fue consumada y todavía deben estar contando la plata de la diferencia.
Por Jorge Elías Gómez


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