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Más YPF, menos democracia

La expropiación de YPF, en la forma en que ha sido realizada, es una manifestación más del desprecio que el gobierno de Kirchner siente por la democracia, por el respeto de las instituciones y por la ley misma. No es posible analizar siquiera someramente esta decisión, sino dentro del marco de la anarquía, la prepotencia y la anomia en que estamos lamentablemente viviendo.-
No puede sorprendernos que Cristina Kirchner adopte un camino de este tipo, porque esta es la actitud que siempre ha asumido cuando no tiene caja a su disposición o cuando debe “tapar” alguna gran irregularidad que afecta a su gobierno o persona.
Brevemente, la adquisición de YPF por medio de la expropiación sin respetar ni la ley ni la constitución respecto de los requisitos y procedimientos previstos, es sin dudas la forma de garantizarse que nadie podrá revisar las pruebas que existen del enriquecimiento del grupo Eskenazi, quien adquirió una importante participación de la petrolera sin poner un peso, y como todos presumimos son socios de los Kirchner. Además la española Repsol permitió la capitalización del grupo KirchneristaEskenazi con la evidente venia de poder sacar del país los dividendos y no invertir ningún capital en exploración e infraestructura para aumentar las reservas.
Lo que sigue es historia vieja, la imagen de la presidente anunciando la expropiación con su séquito de funcionarios aplaudidores, trayendo reminiscencias del festejo de la decisión del default de Rodríguez Saa, el patrioterismo de pacotilla con la inundación de “petróleo televisivo” en Futbol Para Todos, los parlanchines del gobierno hablando en todos los medios sobre soberanía, traiciones extranjeras y creando monstruos del exterior que quieren evitar que usemos “nuestro petróleo “, agua , etc..- Todo una mentira.-
Capítulo aparte es la oposición, que con su postura siempre “tímida”, solo intenta mantenerse dentro del discurso populista políticamente correcto para la ignorancia que vive el país y no sabe como estar en desacuerdo, pero manteniendo la demagogia de decir que YPF debe ser argentina aún a costa de vulnerar todo el sistema jurídico y proteger a un grupo de delincuentes. Una vergüenza triste.-
Para esto y mientras toda la discusión se concentra en cuál de las formas es mejor para que los K se sigan enriqueciendo ilícitamente, mientras siguen abriendo y cerrando causas con jueces amigos mediante sobreseimientos que impidan la investigación de sus delitos, tenemos el festival de los chicos “Camporistas”, que con su estilo blend de yuppies, setentistas y modelosteenagers, llenan páginas de diarios, revista del corazón, retan a los Senadores que los miran atónitos e inmóviles, tapan los desaguisados de Boudou y todo lo que aparezca en esta comedia de democracia.
Solo quedan los pobres que crecen día a día, en número y en imposibilidad de entender algo; crecen los homicidios, violaciones, secuestros, robos de ancianos, salideras bancarias y otros delitos en las calles; crece la ignorancia y la indisciplina en las escuelas; crece el tráfico y consumo de drogas, crece la designación de jueces que conocen ni aplican la ley, crece la corrupción estatal y privada, crece la relatividad de los valores, solo falta que el anteproyecto del unificación de los códigos permita la antropofagia; crece el desconcierto, el precio de la yerba y la indignidad de las personas que aceptamos todo esto como ovejas que van al matadero.-
En realidad si YPF es o no es argentina poco importa, porque me parece que de la Argentina es cada vez menos Argentina.-
Juan José M. Aicega.





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